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Mayordomos sobre el Océano

En resumen...

El artículo explora cómo la creación refleja la gloria de Dios, desde la Imago Dei en los humanos hasta el ajuste fino del universo. El autor, científico marino, destaca cómo la complejidad de la vida en la Tierra confirma el diseño divino y llama a los cristianos a glorificar a Dios en todas las profesiones.

A su imágen y para su gloria

Desde las primeras líneas de la Biblia, somos testigos de una escena impresionante: Dios creando el universo con propósito y poder. En solo seis días, forma todo lo que existe, desde galaxias hasta los seres vivos,  y, en el séptimo, descansa. Pero el momento culminante llega cuando decide crear al ser humano a Su imagen. Este concepto, conocido como Imago Dei, no es una simple idea teológica; es una verdad transformadora que nos revela que fuimos diseñados para reflejar aspectos del mismo Dios: nuestra capacidad de amar, crear, decidir y vivir con propósito no es accidental, sino una huella divina impresa en nuestra esencia.

Ser hechos a imagen de Dios significa que, como seres humanos, estamos diseñados para vivir en relaciones. Buscamos conexiones profundas, formando familias, comunidades y sociedades. Esta necesidad relacional refleja la naturaleza perfecta de la Trinidad, donde Dios vive en comunión eterna. Mientras los humanos reflejamos la imagen de Dios, la creación misma —la tierra, los mares, el cielo— refleja su gloria. Como dice el apóstol Pablo en Romanos 1:20, “desde la creación del mundo, las cualidades invisibles de Dios se perciben claramente a través de lo que Él creó”. Cada atardecer, la intricada belleza de una flor, o la vastedad del cielo estrellado, son recordatorios de la majestuosidad de Dios. Al observar el mundo que nos rodea, no solo apreciamos su belleza, sino que también podemos descubrir más sobre el carácter y los atributos de nuestro Creador.

El ajuste fino del universo: Una evidencia de la gloria de Dios

El concepto del ajuste fino del universo se cita a menudo como evidencia de la gloria de Dios en la creación. De acuerdo a Stephen Hawking, uno de los científicos más reconocidos y claramente un opositor del cristianismo:

“Las leyes de la ciencia, tal como las conocemos actualmente, contienen muchos números fundamentales, como el tamaño de la carga eléctrica del electrón y la proporción entre las masas del protón y el electrón. … El hecho notable es que los valores de estos números parecen haber sido ajustados de manera muy precisa para hacer posible el desarrollo de la vida.” [1]

Las constantes físicas y las leyes del universo parecen estar calibradas con precisión para permitir la existencia de la vida [2]. Por ejemplo, la fuerza de la gravedad, la carga del electrón y la tasa de expansión del universo están establecidas dentro de rangos increíblemente estrechos. Si alguna de estas constantes fuera ligeramente diferente, el universo como lo conocemos no existiría.

Esta precisa calibración sugiere un diseño intencionado, interpretado por muchos como la obra de un Creador divino. El argumento del ajuste fino sostiene que tal precisión es improbable por azar, apuntando a un diseñador inteligente que creó el universo con cuidado e intención. Esta perspectiva permite a los cristianos ver los detalles intrincados del cosmos como un reflejo de la gloria de Dios, mostrando Su poder, sabiduría y atención al detalle. 

Mi formación académica y testimonio cristiano

A lo largo de mi vida académica, el Señor ha mostrado su Gloría a través de los mares. Actualmente, soy candidato a doctorado en ciencias oceánicas en la Universidad de Tasmania [3], Australia. El Señor me trajo a la fe hace más de 10 años, después de muchos años buscando el propósito de la vida. Desde mi adolescencia, me costaba aceptar que nuestra vida en la Tierra fuera temporal. ¿Dónde estaba antes de nacer y qué sucede después de morir? Estas preguntas estuvieron en mi mente mucho tiempo, especialmente después de que mi abuelo favorito falleciera. Asistí a su funeral y me sentí muy triste. Le pregunté a mi madre si todos moriríamos algún día. Cuando respondió que sí, recuerdo haber llorado y decirle que no quería morir. Ella trató de consolarme.

Desde entonces, comencé a buscar el sentido de la vida. Sabía que el dinero, la salud y la fama eran cosas buenas, pero no duraban. Como dice la Biblia en Job 1:21: “Desnudo salí del vientre de mi madre, y desnudo partiré”. ¿Valdría la pena pasar el resto de mi vida acumulando riquezas solo para dejarlas atrás? Por supuesto, sabía que serían para mis hijos, pero no hay garantía de que las usen sabiamente. Tristemente, vemos a muchos que desperdician su herencia en juegos de azar, drogas, etc.

Todas estas preguntas me llevaron a explorar la religión. Aunque nací en una familia católica, el cristianismo no fue mi elección inmediata. Quería que mi fe fuera una decisión personal, no una herencia. Así que estudié las principales religiones —el islam, el hinduismo, el budismo y el cristianismo— para comparar sus similitudes y diferencias. De todas estas religiones, lo que más me impactó fue que Jesús fue el único que afirmó ser Dios. Otros líderes religiosos como Buda animaban a las personas a buscar la iluminación. Pero, ¿qué es esa iluminación y qué nos dice sobre el Dios que creó el universo? Jesús no solo afirmó ser Dios (y cualquiera puede decirlo), sino que lo demostró: murió en la cruz y resucitó al tercer día. ¡Un simple humano no podría hacer eso! Además, descubrí que el cristianismo está respaldado por hechos históricos y evidencia arqueológica, lo que le dio aún más credibilidad. Como alguien que piensa lógicamente, no quería creer a ciegas.

La complejidad y singularidad de la vida en la Tierra y en los océanos

Después de más de 10 años como cristiano, puedo afirmar con confianza que mi fe se mantiene firme, gracias en parte a la sólida base lógica del cristianismo (y también a experiencias sobrenaturales en mi vida, similares a las descritas en el Nuevo Testamento, aunque no detallaré esto aquí). En mi vida diaria como científico marino, me asombra continuamente la complejidad y belleza de la creación de Dios. Por ejemplo, se estima que puede haber cerca de un millón de criaturas marinas diferentes en nuestros océanos, incluidos peces, corales y plancton [4], cada una única en su forma y función. Puedes ver algunos ejemplos de esta diversidad en la imágen más abajo.

Me cuesta creer, desde una perspectiva atea, que toda esta riqueza de especies sea resultado del azar. Además, en lo que respecta a los seres humanos (es decir, la especie Homo sapiens), hay factores adicionales que hacen que cada individuo sea único. Aunque los humanos compartimos aproximadamente el 99,9% de nuestro ADN, la mayoría de las variaciones individuales, como la apariencia física y la susceptibilidad a ciertas enfermedades, se atribuyen principalmente a las diferencias del 0,1% en la secuencia del ADN [5]. Si bien esta diferencia genética podría explicar también las diferencias en el carácter y la personalidad humana, lo más probable es que estas surjan de la interacción entre factores genéticos, el ambiente, el comportamiento y la cultura [6]. Esta teoría podría explicar por qué incluso los gemelos monocigóticos (es decir, gemelos con genomas similares) pueden diferir en personalidad. [7]

En última instancia, esta singularidad de las criaturas marinas y de cada ser humano apunta nuevamente a la gloria de Dios. La Biblia dice que Dios nos conoce individualmente, ¡al punto de que hasta tiene contados los cabellos de nuestra cabeza! (Mateo 10:30). Me consuela saber que el Creador del universo se preocupa tanto por nosotros que Sus pensamientos sobre nosotros superan en número a los granos de arena (Salmo 139:17-18). Dios nos invita a preocuparnos menos por los problemas cotidianos y a confiar plenamente en Él.

Diversidad de vida marina
Representados en la imagen de arriba, comenzando desde la esquina superior izquierda y siguiendo en sentido de las agujas del reloj, se encuentran ejemplares de los siguientes grupos de animales: Esponjas (Phylum Porifera), Foronídeos (Phylum Phoronida), un gusano poliqueto (Phylum Annelida), una pluma de mar (Orden Pennatulacea, Phylum Cnidaria) y un gusano plano (Phylum Platyhelminthes). Las fotografías, en ese mismo orden, fueron tomadas por Bert Hoeksema, Bernard Picton, Roberto Pillon, Claude Noze`res y Robert Pillon.

"Me cuesta creer, desde una perspectiva atea, que toda esta riqueza de especies sea resultado del azar."

Llamado a futuros científicos cristianos

Mirando hacia el futuro, los cristianos están llamados a seguir glorificando a Dios en cualquier profesión, incluyendo la ciencia marina. No solo se trata de tener pasión por el estudio de los océanos, sino también de proteger el medio ambiente y ser buenos administradores de lo que Dios ha confiado a la humanidad, especialmente ante desafíos urgentes como el calentamiento global, la contaminación y la acidificación de los océanos.

Es común pensar que el trabajo ministerial es más “espiritual” que profesiones seculares como la ingeniería, la ciencia o la contabilidad. Como señala Jerram Barrs, profesor de Cristianismo y Cultura Contemporánea: “Cualquier trabajo que hagas es un llamado santo, una responsabilidad sagrada que Dios te da para servirle allí”. El libro de Génesis describe cómo el primer ser humano recibió el encargo de cuidar y trabajar el Jardín del Edén (Génesis 2:15). El trabajo fue parte del diseño original de Dios para la humanidad, no una consecuencia de la Caída.

Dios no ha elegido únicamente a misioneros de tiempo completo para hacer Su obra y compartir el Evangelio, sino también a cristianos en campos seculares, quienes son igualmente importantes para llevar el mensaje de Jesús a colegas que quizá no lo conocen. En última instancia, cualquiera sea la labor que se realice, debe hacerse para Dios y Su gloria (Colosenses 3:23).

"El libro de Génesis describe cómo el primer ser humano recibió el encargo de cuidar y trabajar el Jardín del Edén (Génesis 2:15). El trabajo fue parte del diseño original de Dios para la humanidad, no una consecuencia de la Caída."

Referencias

[1] Hawking, S. (1988). A Brief History of Time. Bantam Books.

[2] Barnes, L. A. (2012). The Fine-Tuning of the Universe for Intelligent Life. Publications of the Astronomical Society of Australia, 29(4), 529–564. https://doi.org/10.1071/AS12015

[3] La Universidad de Tasmania, a través de su Instituto de Estudios Marinos y Antárticos (IMAS), ocupa el puesto número 2 a nivel mundial en estudios de biología marina y de agua dulce para 2024–2025 según US News Best Global Universities, basado en desempeño académico, publicaciones, citas e indicadores de reputación.

[4] Appeltans, W., Ahyong, S. T., Anderson, G., Angel, M. V., Artois, T., Bailly, N., Bamber, R., Barber, A., Bartsch, I., Berta, A., Błażewicz-Paszkowycz, M., Bock, P., Boxshall, G., Boyko, C. B., Brandão, S. N., Bray, R. A., Bruce, N. L., Cairns, S. D., Chan, T.-Y., … Costello, M. J. (2012). The Magnitude of Global Marine Species Diversity. Current Biology, 22(23), 2189–2202. https://doi.org/10.1016/j.cub.2012.09.036

[5] Venter, J. C., Adams, M. D., Myers, E. W., Li, P. W., Mural, R. J., Sutton, G. G., Smith, H. O., Yandell, M., Evans, C. A., Holt, R. A., Gocayne, J. D., Amanatides, P., Ballew, R. M., Huson, D. H., Wortman, J. R., Zhang, Q., Kodira, C. D., Zheng, X. H., Chen, L., … Zhu, X. (2001). The Sequence of the Human Genome. Science, 291(5507), 1304–1351. https://doi.org/10.1126/science.1058040

[6] Varki, A., Geschwind, D. H., & Eichler, E. E. (2008). Human uniqueness: Genome interactions with environment, behaviour and culture. Nature Reviews Genetics, 9(10), 749–763. https://doi.org/10.1038/nrg2428

[7] Harris, J. R. (2007). No Two Alike: Human Nature and Human Individuality. W. W. Norton & Company.

Darren Li Shing Hiung
Darren Li Shing Hiung
Darren Li Shing Hiung es un candidato a doctorado de tercer año en la Universidad de Tasmania en Australia donde investiga marcos potencialmente útiles para fundamentar la elección de líneas de base de ondas de calor marinas en el contexto del calentamiento global. Su pasión por la ciencia marina se desarrolló durante su infancia en la isla tropical de Mauricio, donde también se sintió impulsado a contribuir a la sociedad frente a diversos desafíos, incluido el calentamiento global. Su objetivo es lograr esto mediante un enfoque interdisciplinario, integrando investigaciones de diversas disciplinas oceanográficas, incluyendo la biología y la física.